Un conjunto residencial maneja nombres, teléfonos, placas, horarios y hasta grabaciones de sus residentes. Esa información, en manos equivocadas, sirve para robos, extorsiones y estafas. La administración y la portería son su primera barrera.
Toque cada tema para abrirlo.
Listados de propietarios, arrendatarios, vehículos, mascotas, trabajadores domésticos y teléfonos. Son datos personales y la copropiedad es responsable de cuidarlos.
Grabadores con la clave de fábrica, aplicaciones de monitoreo instaladas en celulares de exadministradores o de técnicos, grabaciones que terminan en redes sociales.
Los grupos de WhatsApp del conjunto son útiles, pero allí se publican fotos de vehículos, horarios de viaje ("me voy de vacaciones") y conflictos entre vecinos con datos personales.
Mensajes que suplantan a la administración con una "nueva cuenta para pagar la cuota" o descuentos por pronto pago. También proveedores de mantenimiento que "cambian de cuenta".
Falsos técnicos de gas, energía o internet, falsos domiciliarios, "familiares" que llaman para que dejen entrar a alguien o que entreguen un paquete. Muchas veces la llamada prepara el ingreso físico.
El Wi-Fi del salón social o de la piscina conectado a la misma red de las cámaras, el control de acceso y el computador de la administración.
Marque lo que ya hace. Nada se guarda ni se envía: es solo para usted.
Capacitamos a administradores, consejos y personal de portería, y revisamos la seguridad de cámaras, control de acceso y manejo de datos de su copropiedad.