El colegio guarda información de cientos de niños, niñas y adolescentes, y sus docentes son muchas veces los primeros en enterarse cuando algo pasa en el mundo digital de un estudiante. Esta guía ayuda a proteger los datos y a actuar bien cuando hay un caso.
Toque cada tema para abrirlo.
Publicar fotos de actividades en redes del colegio o en grupos es común, pero la imagen de un menor es un dato protegido. Además, una foto con uniforme, nombre y lugar puede facilitar que un desconocido ubique a un niño.
Los grupos agilizan la comunicación, pero exponen los números de todos, se llenan de información personal y facilitan que alguien suplante al colegio o al docente.
Notas, observador del alumno, datos de salud, direcciones y situaciones familiares viven en plataformas y hojas de cálculo. Un usuario compartido o una clave débil lo expone todo.
Burlas, memes, exclusión en grupos, cuentas falsas para humillar a un compañero. El ciberacoso no termina al sonar el timbre: sigue en la casa, en la noche y frente a muchos testigos.
Hoy existen aplicaciones que alteran fotos reales para crear imágenes íntimas falsas. Se han conocido casos en colegios de varios países donde estudiantes las usan para humillar o extorsionar a compañeras y compañeros.
Adultos que buscan ganarse la confianza de un menor por juegos en línea o redes sociales, con regalos, recargas o atención especial, y le piden secreto.
Los estudiantes aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice. Un docente que comparte su clave en el tablero o publica fotos de su salón está enseñando también.
Marque lo que ya hace. Nada se guarda ni se envía: es solo para usted.
Llevamos talleres a colegios: jornada con docentes, charla para padres de familia y actividades con estudiantes por edades.